sábado, 27 de noviembre de 2010

Un show on fire, made in germany.


Y bueno, no voy a hablar de música porque no es mi fuerte –sólo fui privilegiada con una buena voz–, pero si puedo relatar mi experiencia de lo que fue el concierto de la banda alemana de rock industrial Rammstein, los cuales el 25 de Noviembre del 2010 en el Estadio Bicentenario de La Florida, nos deleitaron con su power y pirotecnia.
Para empezar, compré mi entrada poco después que las empezaron a vender, no podía perderme la oportunidad de ver a una banda de estilo único y puesta en escena sin igual. Fui sola, sí, ninguno de mis amigos me apañó. He viajado sola dos veces y no voy a poder ir a concierto no? Mi vecino de asiento era un niño llamado Cristóbal, que no superaba los 10 años. Se las sabía todas, las canciones (nunca me quedó claro su si alemán era real o mula) y además me contaba lo que iba a pasar a continuación durante el show, entonces mis potentes binoculares me permitían no perderme de nada. Fueron esos dispositivos de visión los que generaron esa fugaz amistad entre Cristóbal y yo, me los pedía a cada rato para poder mirar jaja. Gran aporte el infante en todo caso.
El fuego fue un elemento presente durante todo el show, constantemente surgían enorme llamaradas en el escenario, además de los fuegos artificiales que tiraban al cielo cada cierto rato. Y por supuesto que no podía estar ausente el confetti. El show comenzó con una gran bandera alemana cubriendo el escenario, la cual se dejó caer tras un explosión y se dio inicio a un potente show con el tema “Rammlied”, de su último disco “Liebe ist für alle da”. Una serie de eventos jugosos y excéntricos ocurrieron durante el transcurso del evento, era que no, con sólo verles las pintas a los cabros se vaticinaba un espectáculo fuera de lo común.
El vocalista, Till Lindemann, durante la canción “Mein Teil” salió disfrazado de carnicero, ensangrentado y con un cuchillo que salía del micrófono. Esta performance tiene su origen en un caso real, en que un psicópata de Rotemburgo (más conocido como "el caníbal de Rotemburgo") publicó un aviso en Internet en el que buscaba un hombre que estuviera dispuesto a dejarse mutilar y comer. Más FREAK por favor. Que miedo!!!! Lo peor de todo es que ese aviso SI tuvo respuesta... Por supuesto que el psyco está en cana con cadena perpetua.



Christian "Flake" Lorenz, tecladista de Rammstein, no lo hizo nada de mal con sus performances, se mandó varios bailecitos excéntricos y robóticos, pero el peak de su actuación fue cuando salió a dar un “paseo en bote” sobre el público de cancha VIP, quienes con su manos lo desplazaban por el espacio. Estaba además acompañado por un tiburón inflable. Esto tiene lugar durante la ejecución del tema “Haifisch”, que significa tiburón. Cabe hacer notar que para sorpresa del público, "Flake" sacó una bandera chilena, la cual agitaba vigorosamente.

Su baterista, Christoph «Doom» Schneider, no podía quedar atrás en cuanto a actuación. Se subió a una tarima de espalda al público, y al darse vuelta tenía un gran pene de plástico con el que “jugaba”, y de pronto comenzaron a salir de éste explosiones de fuegos artificiales. Literalmente ON FIRE! Till Lindemann no podía quedarse atrás, así que también hizo lo suyo con su falso pene, “eyaculando” sobre el público de cancha VIP.

Luego, el vocalista prendió fuego sin culpa a un miembro del staff disfrazado de fan que supuestamente se había subido al escenario, el cual corría por el escenario literalmente en llamas, hasta que un ser piadoso apagó su fuego. Pero además, un real fan se subió al escenario y levantó sus brazos en señal de júbilo, parado al lado de Till Lindemann (el cual permaneció impávido) y no pasaron ni 5 segundos y un guardaespaldas se abalanzó sobre él y lo sacó de un suácate.
Los chicos de las cuerdas, Richard Z Kruspe y Paul Landers en las guitarras, y Oliver Riedel en el bajo, mantuvieron un más bajo perfil, destacaron más por su talento y atuendos que por realizar bizarras performances. El talento está presente en los seis integrantes de la banda, destacando Till Lindemann con su potente y grave voz, la cual me hizo alucinar. Definitivamente una voz así deja loca a cualquiera.

El show finalizó con la canción “Te quiero Puta”, el único tema en español de la banda. Me da la impresión que fue a pedido del público, ya que antes que la tocara el público la pedía a gritos. Pero como no podían quedarse sólo con una actuación musical, varias chicas góticas aparecieron en el escenario con sus trajes de sadomasoquista, qué más ad hoc para la canción que estaba sonando.

Extrañé los temas “Engel”, “Amerika” y “Sehnsucht”, pero bueno, no es relevante después de haber presenciado la mejor puesta de una escena de una banda que he visto en mi vida.

Nunca in my life vi tanta ropa negra junta, y cada pinta que derrochaba estilo gótico y dark. Yo por supuesto que no me quedé atrás, me vestí de negro de pies a cabeza.

* Escrito por Marcela vocalista de EVEXUS



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