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domingo, 14 de diciembre de 2008

¿Quién es el que viene allí?

Cuando existe la posibilidad de ver una gran banda y es con entrada liberada, uno como humilde ciudadano toma la oportunidad y se embarca en lo que es seguro una odisea musical. Para iniciar el viaje hay que tener en cuenta que tuvimos que ir a un mega recital donde muchos adolescentes concursaban para ganar la posibilidad de ser famosos patrocinado por Pepsi. Las bandas tocaban desde las 20:00 hs con los gritos de familiares y conocidos, y para destacar no hubo ninguna, salvo la ganadora solista que se atrevió con "Lo que mereces" de la ex banda "Saiko" acompañada de una Denisse Malebrán que tuvo que ver como vendia su tema al mejor postor.
Por suerte nosotros fuimos a ver a "Los tres" y lo conseguimos, ahí enfrente nuestro estaban Álvaro Henríquez (Segunda guitarra y voz) más estilizado que un tiempo atrás, Ángel Parra (Primera guitarra) de blanco total, Roberto Lindl (Bajo, Contrabajo y Acordeón)con sus característicos lentes y poca combinación de camisa y pantalones y Manuel Basualto (Batería y percusión) como una aparición y tocando todos los hits que pudieron incluyendo "My generation" de The Who, faltaron muchos de su últino disco, pero no podemos quejarnos, fué un show completo para cualquier aficionado a la música, que tenga estima por la banda o un gran fánático. La compenetración era tal que Álvaro pedía que cantáramos ya que todos sabíamos los temas y eso molestaba un poco por lo obvio de la performance, casi demagógica o tal vez por un principio de difonía que lo aqueja y que se notó al final del recital con voz ronca para los bises.
La espera valió la pena, el mensaje de convicciones claras de la banda al iniciar su show con una conversación telefónica de un ciudadano indignado por que pagó el agua y todavía no le desbloquean el corte y la frase "esté país lleno de burocracia" y al final la imagen de Allende casi caricaturezco nos da la perpectiva que aunque tomen gaseosa, acepten compartir escenario con niños de reality show y se encuentren en un show masivo están a la altura por que son una banda emblemática, talentosa y con carisma de la escena nacional.

domingo, 12 de octubre de 2008

Managers de su destino

Andrew VanWyngarden y Ben Goldwasser disfrutan de su irreverencia. Mientras estudiaban música en la Wesleyan University en Middleton, Connecticut, el dúo formó un grupo de rock electrónico llamado MGMT (pronúnciese correctamente: “Management”), que tocaba en los dormitorios de la universidad. ¿Cuál era la lista de temas? Sólo la canción de Los Cazafantasmas. Pero cuando VanWyngarden y Goldwasser no estaban usando una cama como escenario para sus alocadas performances, el dúo se encerraba y escribía canciones más tradicionales con el único objetivo de fichar para una discográfica y hacerse ricos y famosos. “Eramos una banda desconocida, pero ya hablábamos mucho sobre hacer dinero”, dice VanWyngarden. Sin embargo, cuando Columbia Records los llamó el año pasado, MGMT no podía tomarse la cosa realmente en serio. “Fuimos muy sarcásticos cuando nos reunimos con ellos –recuerda VanWyngarden–. Nos pidieron una lista de productores ideales, así que nosotros la hicimos. Pusimos: Prince, Barack Obama, Nigel Godrich y «nada de Sheryl Crow».”
ESTRATEGIA: Finalmente, MGMT recurrió al productor de Flaming Lips, Dave Fridmann, para conseguir un impecable debut: Oracular Spectacular.
VanWyngarden y Goldwasser se caracterizan por la audacia de sus canciones: “Kids” es una ruidosa zapada de sintetizadores estilo New Order, la acústica “Weekend Wars” le debe mucho a los Rolling Stones y “The Handshake” es un rock funkeado que no tiene versos o estribillos tradicionales. “Rehicimos muchas canciones porque sonaban demasiado pulidas”, dice Goldwasser. “Dave terminó pasando los temas por una cosa que los comprime y los hace sonar mucho más crudos. Ahora son decididamente mejores.”
MASCOTAS Y MANAGERS: A pesar del apoyo de una gran discográfica como Columbia, MGMT sigue sosteniendo cierto espíritu indie-rock: han salido de gira un par de veces con Of Montreal, y el cantante de ese grupo art rock, Kevin Barnes, está trabajando con VanWyngarden en un proyecto paralelo llamado Blik Fang. “No han caído en la actitud anticorporativa típica del punk rock”, opina Barnes, paladín indie global. “Y creo que eso es algo bueno.” Aunque VanWyngarden y Goldwasser se han profesionalizado, no necesariamente han perdido su agudo sentido del humor. La melodía de la mejor canción de MGMT, “Time to Pretend” (una satírica visión del estilo de vida típico de las estrellas de rock), que había salido en formato single un par de temporadas atrás, fue inspirada por los movimientos de la mascota del dúo, una mantis religiosa. Luego de que el insecto muriera, VanWyngarden y Goldwasser incubaron su saco de huevos y soltaron cientos de pequeñas mantis por toda la casa. “Tratamos de ponerles nombres a todas, pero murieron al día siguiente”, sigue Goldwasser. Era el final del invierno, así que no pudimos hacer mucho”, agrega VanWyngarden. “Pero, de cualquier modo, la danza de la mantis religiosa fue lo que nos inspiró.”

viernes, 12 de septiembre de 2008

Glam rock

Velvet Goldmine es una película que narra en forma ficticia la vida de varios artistas de la época glam de Londres a principios de los 70 ´s, en ella se ve a un adolescente Brian Molko cantando cuando era su sueño ser un artista conceptual, pero en el teatro. Hoy en día, ese glamour se perdió gracias a los denominados “reality show” que son simplemente una aberración,gente común queriendo acceder al sueño de ser estrellas en algún ramo del arte, pretendiendo lo que el acertado Andy Warhol denominó "sus 15 minutos de fama", a cualquier costo, incluyendo exponerse en su intimidad 100 % para darle el gusto al fetichismo humano.Seguro que quedarse viendo a qué punto se degrada un ser por estar en televisión es algo que atrae, ya el incomparable Groucho Marx lo sabía en su época en su programa "You bet your life" dónde hacer el rídiculo era moneda corriente, y la fauna que acarreaba era aquella del pensamiento "todo por un sueño" o "el fin justifica los medios.













Todo artista crece en éste suelo, se nutre de la cultura de su era y es un transportador de emociones instantáneas, algo que cualquiera que se exponga a un programa de televisión que “cace” talentos no entenderá jamás. Ahora de ese camino a ser una estrella de rock por ejemplo, hay un largo trecho, ¿cómo es que sucede? “ En la primera mitad de los 90, los músicos no querían ser estrellas de rock. Eran los años del grunge: pulóveres escote “V” raídos, jeans gastados, actitud de perdedores y declaraciones en las que se insistía con “somos gente-común-odiamos-el-negocio”.



La ropa cara, el maquillaje, el “estilo” eran atributos del enemigo. Eso era ser “un rock star”, sucio, real, humano, cómo se ve en los reality, muy diferente al glamour de los 70´s .Gracias al disco “The Rise and Fall and Fall of Ziggy Stardust” se crea el mítico "Star rock" ya que allí se cuenta la historia de una estrella de rock extraterrestre que alcanza la fama con su banda, "The Spiders from Mars", justo cuando la Tierra entra en sus últimos 5 años de vida. Ziggy se convierte en una víctima de su éxito, y se suicida. El álbum y el alter ego de Bowie crearon una mitología y virtualmente “inventaron” la mitología del estilo de vida de la estrella pop. La bisexualidad de Ziggy consiguió que los gays se acercaran a Bowie: en 1972 Ziggy/David declaraba que “siempre fui gay y lo seré”, algo que impactó a los adolescentes del momento. Las letras no dejaban lugar a dudas. En “Lady Stardust” cantaba “la gente se quedaba mirando su cara maquillada/su largo pelo negro/ su gracia animal... era terriblemente hermoso/ y cómo suspiré cuando me preguntaron su nombre”. En “John, I’m only dancing” se contaba la historia de un amante gay celoso porque su chico bailaba con una bella dama. En su disco posterior, Hunky Dory, Bowie incluía “Jean Genie”, la historia de un chico que “vive de espaldas”... en esa época, todo un showman, Bowie simulaba una fellatio a Mick Ronson (su guitarrista) durante esa canción. La lista sigue con temas tan ambiguos como “Velvet Goldmine”, “Oh! You Pretty Things” o “Changes”. Bowie decía que “Ziggy realmente definió su trabajo. Era mi Mesías marciano. Yo también me enamoré de él. Era fácil obsesionarse con el personaje. Yo era Ziggy, David Bowie había dejado de existir. Quedé atrapado sin esperanzas en la fantasía”. Todo un performer, arte en la máxima pureza, teatro, lo que a un espectador de calidad emociona, un ser superior en el escenario, allí se da todo, incluyendo parte del alma, ya en la realidad cotidiana, cada persona realiza su vida cómo mejor le parezca, lejos de los flashes de la fama, se deja ser un simple mortal en éste planeta que desde lejos es color azul…