domingo, 12 de octubre de 2008

Managers de su destino

Andrew VanWyngarden y Ben Goldwasser disfrutan de su irreverencia. Mientras estudiaban música en la Wesleyan University en Middleton, Connecticut, el dúo formó un grupo de rock electrónico llamado MGMT (pronúnciese correctamente: “Management”), que tocaba en los dormitorios de la universidad. ¿Cuál era la lista de temas? Sólo la canción de Los Cazafantasmas. Pero cuando VanWyngarden y Goldwasser no estaban usando una cama como escenario para sus alocadas performances, el dúo se encerraba y escribía canciones más tradicionales con el único objetivo de fichar para una discográfica y hacerse ricos y famosos. “Eramos una banda desconocida, pero ya hablábamos mucho sobre hacer dinero”, dice VanWyngarden. Sin embargo, cuando Columbia Records los llamó el año pasado, MGMT no podía tomarse la cosa realmente en serio. “Fuimos muy sarcásticos cuando nos reunimos con ellos –recuerda VanWyngarden–. Nos pidieron una lista de productores ideales, así que nosotros la hicimos. Pusimos: Prince, Barack Obama, Nigel Godrich y «nada de Sheryl Crow».”
ESTRATEGIA: Finalmente, MGMT recurrió al productor de Flaming Lips, Dave Fridmann, para conseguir un impecable debut: Oracular Spectacular.
VanWyngarden y Goldwasser se caracterizan por la audacia de sus canciones: “Kids” es una ruidosa zapada de sintetizadores estilo New Order, la acústica “Weekend Wars” le debe mucho a los Rolling Stones y “The Handshake” es un rock funkeado que no tiene versos o estribillos tradicionales. “Rehicimos muchas canciones porque sonaban demasiado pulidas”, dice Goldwasser. “Dave terminó pasando los temas por una cosa que los comprime y los hace sonar mucho más crudos. Ahora son decididamente mejores.”
MASCOTAS Y MANAGERS: A pesar del apoyo de una gran discográfica como Columbia, MGMT sigue sosteniendo cierto espíritu indie-rock: han salido de gira un par de veces con Of Montreal, y el cantante de ese grupo art rock, Kevin Barnes, está trabajando con VanWyngarden en un proyecto paralelo llamado Blik Fang. “No han caído en la actitud anticorporativa típica del punk rock”, opina Barnes, paladín indie global. “Y creo que eso es algo bueno.” Aunque VanWyngarden y Goldwasser se han profesionalizado, no necesariamente han perdido su agudo sentido del humor. La melodía de la mejor canción de MGMT, “Time to Pretend” (una satírica visión del estilo de vida típico de las estrellas de rock), que había salido en formato single un par de temporadas atrás, fue inspirada por los movimientos de la mascota del dúo, una mantis religiosa. Luego de que el insecto muriera, VanWyngarden y Goldwasser incubaron su saco de huevos y soltaron cientos de pequeñas mantis por toda la casa. “Tratamos de ponerles nombres a todas, pero murieron al día siguiente”, sigue Goldwasser. Era el final del invierno, así que no pudimos hacer mucho”, agrega VanWyngarden. “Pero, de cualquier modo, la danza de la mantis religiosa fue lo que nos inspiró.”

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