martes, 5 de abril de 2011

Devendra Banhart: El Dios del Caos

Dejó la caga...en el Lollapalooza el pasado fin de semana ya que todos querían verlo en la Cúpula, en la Rolling Stone Argentina podemos conocer un poco más de este exéntrico rockero actual: Después de cinco años de su primera visita (abrió el Personal Fest en Crobar y luego tocó gratis también en Niceto en noviembre de 2006), vuelve el cantautor freak psico-folkie a la Argentina. Tras pasar por el Lollapalooza Chileno y antes de sus dos shows en Niceto, del 5 y 6 de abril, el estadounidense criado en Venezuela cuenta cómo serán sus presentaciones junto a The Grogs y porqué la pasó tan mal en su visita anterior. La única vez que tocaste en Buenos Aires fue un desastre. ¿Qué pasó? Todavía me sigue rompiendo el corazón aquel show. A nosotros nos habían dicho que íbamos a tocar en un festival, algo que me puso muy contento porque me imaginé un concierto al aire libre para todo el mundo. Pero cuando llegamos era un club, con una cola larguísima de gente afuera que no podía entrar. Era como una fiesta privada: adentro había un par de ricos a los que no les importaba nada que nosotros estuviéramos ahí. Me dio vergüenza y mucho dolor. Yo estoy acostumbrado a tocar ante audiencias que no me escuchan, y realmente no me importa, porque soy feliz tocando para una persona. De verdad. Acabo de venir de México, de un show donde todos hablaban, pero había una niña muy atenta, y yo me quedé contento. Cierro los ojos y lo disfruto. Pero aquella vez en Buenos Aires no podía distinguir a esa única persona. No digo que no estuviera, pero el lugar hacía que yo no pudiera sentir ni siquiera eso. Después improvisamos un show gratuito en otro lado, como para compensar, pero no fue suficiente. Esta vez va a ser diferente. ¿Qué recuerdo te quedó de Buenos Aires? Es una ciudad que me encanta. ¡En ese viaje hasta encontré a Patti Smith caminando por la calle! Tenía ganas de volver. Ahora voy con mi novia, que tiene muchos amigos allá, así que aprovecharemos para ver a toda esa gente después de tanto tiempo. También estamos pensando seriamente en alquilar un lugar para quedarnos por lo menos un mes, no ahora, pero en un futuro cercano. Ella está haciendo un libro de fotografía y yo quiero hacer uno de arte, y sería un buen lugar para concentrarnos en eso. La distancia hace que cambie tu perspectiva. También me seduce la idea de armar un libro para argentinos hecho por un extranjero. ¿Qué nos podés contar de The Grogs, la banda que te acompaña? Es más o menos la misma banda con la que suelo tocar siempre, bastante parecida a la que fue conmigo a Buenos Aires la primera vez. Son todos muy diferentes entre ellos, cada uno tiene sus planes, y lo bueno es que no hay jerarquías: ninguno de nuestros proyectos es más importante que el otro. Obviamente cuando tocamos mis canciones, es mi nombre, entonces tengo que tomar algunas decisiones, pero soy muy afortunado, porque a pesar de ser tan amigos podemos conversar, incluso sin la necesidad de hablar. Es muy importante encontrar gente con la que puedas iniciar un diálogo con palabras, luego agarrar instrumentos y continuar esa conversación con música. Si encontrás esa gente, no dejes que nadie te la quite, por nada del mundo. ¿Cómo va a ser el recital? Seguramente un paseo por todos los discos. En realidad yo no debería estar tocando, sino grabando. Pero surgieron algunos shows que no quería rechazar: uno en Nueva York con los Strokes, y estas visitas a Argentina, Chile y Uruguay, lugares a los que realmente necesitaba venir. Eso hace que los temas nuevos hayan quedado relegados un tiempo, y todavía no estén listos para ser tocados. Ya tengo cincuenta y cinco compuestos pensando en el próximo disco. Va a ser muy diferente al anterior, que era más experimental. Creo que se va a parecer más a los primeros. ¿Eso significa que vas a volver a un sello chico, o vas a seguir con Warner? Sale por un sello chico, mi experiencia en Warner fue un fracaso gigante. No me arrepiento, porque mi filosofía es probar todo, pero ya está, es parte del pasado. Yo fui con ellos porque, más allá de que quería ver cómo era, me dijeron todo lo que yo quería escuchar, y al final fue muy distinto. Quiero estar en una compañía pequeña, pero sobre todo quiero encontrar una casa, poder estar muchos años ahí. No me gusta nada andar cambiando tanto de sellos, es un horror. Hay una percepción de que yo soy difícil para los sellos, pero no sé de dónde viene eso. Yo no quiero explotar a nadie, quiero ser lógico y tener expectativas realistas: nunca voy a ser un artista mainstream, no quiero eso. Mi música no está diseñada para grandes escenarios, es para tocar en el baño, o en un club de mierda, pequeño, para escuchar en un cuarto, con auriculares. Eso lo tengo claro desde que empecé. De hecho acabo de hacer una gira con Arcade Fire, y fue rarísimo: la gente se dormía. No estoy hecho para los estadios. Yo siempre voy a tocar para esa única persona. ROLLING STONE ARGENTINA ABRIL 2011

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