viernes, 12 de septiembre de 2008

Glam rock

Velvet Goldmine es una película que narra en forma ficticia la vida de varios artistas de la época glam de Londres a principios de los 70 ´s, en ella se ve a un adolescente Brian Molko cantando cuando era su sueño ser un artista conceptual, pero en el teatro. Hoy en día, ese glamour se perdió gracias a los denominados “reality show” que son simplemente una aberración,gente común queriendo acceder al sueño de ser estrellas en algún ramo del arte, pretendiendo lo que el acertado Andy Warhol denominó "sus 15 minutos de fama", a cualquier costo, incluyendo exponerse en su intimidad 100 % para darle el gusto al fetichismo humano.Seguro que quedarse viendo a qué punto se degrada un ser por estar en televisión es algo que atrae, ya el incomparable Groucho Marx lo sabía en su época en su programa "You bet your life" dónde hacer el rídiculo era moneda corriente, y la fauna que acarreaba era aquella del pensamiento "todo por un sueño" o "el fin justifica los medios.













Todo artista crece en éste suelo, se nutre de la cultura de su era y es un transportador de emociones instantáneas, algo que cualquiera que se exponga a un programa de televisión que “cace” talentos no entenderá jamás. Ahora de ese camino a ser una estrella de rock por ejemplo, hay un largo trecho, ¿cómo es que sucede? “ En la primera mitad de los 90, los músicos no querían ser estrellas de rock. Eran los años del grunge: pulóveres escote “V” raídos, jeans gastados, actitud de perdedores y declaraciones en las que se insistía con “somos gente-común-odiamos-el-negocio”.



La ropa cara, el maquillaje, el “estilo” eran atributos del enemigo. Eso era ser “un rock star”, sucio, real, humano, cómo se ve en los reality, muy diferente al glamour de los 70´s .Gracias al disco “The Rise and Fall and Fall of Ziggy Stardust” se crea el mítico "Star rock" ya que allí se cuenta la historia de una estrella de rock extraterrestre que alcanza la fama con su banda, "The Spiders from Mars", justo cuando la Tierra entra en sus últimos 5 años de vida. Ziggy se convierte en una víctima de su éxito, y se suicida. El álbum y el alter ego de Bowie crearon una mitología y virtualmente “inventaron” la mitología del estilo de vida de la estrella pop. La bisexualidad de Ziggy consiguió que los gays se acercaran a Bowie: en 1972 Ziggy/David declaraba que “siempre fui gay y lo seré”, algo que impactó a los adolescentes del momento. Las letras no dejaban lugar a dudas. En “Lady Stardust” cantaba “la gente se quedaba mirando su cara maquillada/su largo pelo negro/ su gracia animal... era terriblemente hermoso/ y cómo suspiré cuando me preguntaron su nombre”. En “John, I’m only dancing” se contaba la historia de un amante gay celoso porque su chico bailaba con una bella dama. En su disco posterior, Hunky Dory, Bowie incluía “Jean Genie”, la historia de un chico que “vive de espaldas”... en esa época, todo un showman, Bowie simulaba una fellatio a Mick Ronson (su guitarrista) durante esa canción. La lista sigue con temas tan ambiguos como “Velvet Goldmine”, “Oh! You Pretty Things” o “Changes”. Bowie decía que “Ziggy realmente definió su trabajo. Era mi Mesías marciano. Yo también me enamoré de él. Era fácil obsesionarse con el personaje. Yo era Ziggy, David Bowie había dejado de existir. Quedé atrapado sin esperanzas en la fantasía”. Todo un performer, arte en la máxima pureza, teatro, lo que a un espectador de calidad emociona, un ser superior en el escenario, allí se da todo, incluyendo parte del alma, ya en la realidad cotidiana, cada persona realiza su vida cómo mejor le parezca, lejos de los flashes de la fama, se deja ser un simple mortal en éste planeta que desde lejos es color azul…

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