miércoles, 27 de abril de 2011

Zeta Bosio: "Hoy soy un póster que camina"




27.04.2011 Por Gustavo Bove Especial Para Clarín

Zeta Bosio A pocos metros de Av. del Libertador y justo a la vuelta de donde su ex socio sodero, Charly Alberti, maceró su imagen de empresario moderno, Zeta Bosio escribe diariamente su historia. De toda la pyme musical que había montado (sello discográfico, productora de TV, revista, etc.) sólo le queda lo que lleva puesto: su traje de Disc Jockey. Cuando habla de aquellos proyectos, muestra desilusión, un profundo dolor que le insumió años de trabajo y gran parte del capital que ganó durante la explosiva reunión de Soda Stereo, hace ya casi cuatro años.

En contraposición, la tarea de pinchadiscos lo conectó con su esencia de comunicador y sus años de juventud. Sobre las cabinas de las discotecas que le toca pisar, el bajista vibra como cuando lo hacía a la izquierda de Gustavo Cerati en escenarios rockeros. “Es increíble pero como DJ voy a las mismas discotecas del interior donde tocaba con Soda y las reacciones de fanatismo son idénticas”, apunta Zeta en un ejercicio que lo mantiene en forma y le hace simular muy bien los 52 años que acredita. Así que mucho más queda.

¿Qué encontraste en la cabina del DJ que te atrapó tanto? Como artista, la posibilidad de seguir conectado con la gente y con la música desde un lugar de fascinación, de motivación. Ser DJ significa estar escuchando y buscando música, armando fiestas y colocándote en un lugar donde la gente baila la música que le estás poniendo. Para mí, es un momento fantástico y, como artista, no quiero compromiso para otra cosa. Hoy, no me daría para estar en una banda, ensayando seis meses las mismas canciones de un disco. Como DJ encontré un mecanismo muy acorde a estos tiempos: “Úsalo y déjalo”. Como forma de expresión, me parece que las pistas de baile están teniendo cada vez más rock.

¿Crees que el programa de TV “RockRoad” que conducías en Much Music te dio información musical? Sí, por supuesto. Todo esto tiene que ver con los viajes del programa, que me pusieron en un lugar donde puedo ver en los festivales un compendio de lo que es la música en este momento. Allí puedo ver los artistas clásicos conjugados con las bandas chicas, las cuales tienen el mismo espíritu que teníamos con Soda cuando recién estábamos empezando… La música es una cosa maravillosa y gracias a Dios que existe. No me imagino otra forma de vida sin música. Somos animales que escuchamos música.

Cuando ves a grupos tocar en vivo, ¿no extrañas esa adrenalina? Cuando me bajé de tocar con Soda, sentí esa sensación. Me decía a mí mismo: “¿Te das cuenta de que esto te va a costar vivirlo nuevamente?”. Es como si dejaras de hacer skate o jugar al fútbol porque te empezaron a doler los huesos… Sin embargo, cuando volvieron en el 2007, mostraron mejor forma que en aquella separación de 1997… Es que nos propusimos que así sea. No habríamos soportado que fuera de otra forma. Por eso, no me meto a tocar en una banda, porque me cuesta mucho estar en otra banda que no sea Soda Stereo. Si bien extraño mucho tocar y, cuando se da, lo disfruto mucho, veo como una cosa lejana tocar el bajo profesionalmente. Me cuesta encontrar relación con otros músicos; no estoy teniendo actividad social. Además, perdí expectativas y no encuentro a nadie que me entusiasme para trabajar, y tampoco, como persona. Cuando tuve Alerta Discos, vi a muchos artistas hacer un crecimiento acelerado y me espantaron. Una cosa que no volvería a hacer en mi vida es tener una discográfica. Fue un desencanto muy grande. Ojalá alguna vez me vuelvan a dar ganas de interactuar en la música con otra gente. Me resulta complicado conectarme a otros músicos… Hoy soy un póster que camina (risas).

¿Tenés alguna explicación acerca del por qué Soda Stereo dejó un hueco tan grande? No creo que vuelva a haber otro Soda Stereo. Tiene que ver con una forma de hacer las cosas, con una pasión, con un amor, con esa generosidad artística que teníamos, de una entrega que venía de los años setenta, donde los artistas era capaces de morirse sobre un escenario. Con el marketing, todo eso se fue diluyendo. Igualmente, esto no quiere decir que hoy no haya “artistas”, lo que pasa es que están desperdigados por la red… Lo de Soda es algo inexplicable. No tengo la más pálida idea de cómo logramos entrar en el corazón de la gente.

Sinceramente, ¿alguna vez pensaste que iban a causar tanto fervor con el regreso del 2007? Si te digo que sí, es mentira. Cuando nos separamos en el ’97, sabía que era una separación definitiva y que iba a pasar mucho tiempo para volver a establecer algún tipo de contacto entre nosotros. Cuando volvimos, los tres asumimos el desafío con las mismas ganas de cuando armamos la banda. A partir de que nos miramos a la cara y nos dijimos “Vamos a hacerlo bien”, fue todo maravilloso. Ni siquiera habría estado bueno que hubiéramos seguido tocando… Ya asumí que Soda es un hecho del pasado y no le cambiaría nada a esa historia. La película de Soda Stereo ya pasó y termina con final feliz.



Trabajo actual en Chile:

Primo hermano de “American Idol”, “Factor X” es el reality que se apodera del rating en Chile. El público y un jurado encabezado por Zeta, Karen Doggenweiler y Tito Beltrán, buscan valores de la canción trasandina con ese “factor x”. Para el argentino, esta búsqueda no es una tarea sencilla. “Es complicado enfrentar la situación del jurado y ser quien se interpone entre el chico y su sueño. A veces, hay gente que tiene talento y por la situación de un programa de televisión no puede seguir porque es un concurso”, apunta.

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